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Un día en la escuela

Estas fotos no reflejan cómo es la vida de los estudiantes de primaria en China, sino cómo es la vida de los hijos de los inmigrantes no regulados en su propio país.

Llegué a la escuela por medio de Sina, el gigante del social media famoso por la creación de Weibo, el twitter chino. Estaban contactando con algunos fotógrafos para generar contenido para hacer una exhibición fotográfica y así pedir fondos para renovar la librería de la escuela. Imagino que les pareció gracioso que un “laowai” (extranjero) se quisiera involucrar en dicha actividad así que mi buena reputación en Xiamen me sirvió para estar entre los elegidos.

Para comprender mejor la historia visual necesito explicar que China basa el control migratorio nacional en un sistema llamado Hukou que viene a ser un registro civil en el lugar donde nace cada individuo y muy difícil de cambiarlo después si no se cumplen ciertas justificaciones, aun así hay muchísimas familias que migran desde las áreas rurales a ciudades más desarrolladas aun sin tener opción a cambiar su registro y esto tiene consecuencias para su vida diaria como la imposibilidad de que sus hijos accedan a una escuela en esa nuevo lugar de residencia, entre otras cosas.

Con intención de que todos los niños estén escolarizados, los ayuntamientos locales ceden a abrir escuelas con infraestructuras muy básicas para estos hijos de emigrantes ilegales. Los centros a veces están atestados de chavales y sus condiciones no son del todo cómodas comparado con las escuelas chinas de primer nivel. Quizá esto sea una de las maneras de forzar a las familias a volver a sus lugares de origen y así controlar la migración dentro del país.

Una tarde nos llevaron a la escuela de manos de una representante de Sina. Los requisitos fueron mínimos, me dejaron suelto por el recinto un par de horas para que captase lo que me pareciese oportuno y que tomase algunas imágenes de la biblioteca, que estaba realmente en ruinas.

No presté mucha atención al grupo con el que llegué y viendo que traían otro fotógrafo local vi la oportunidad de tomar las fotos de lo que a mí me interesaba. Allí estuve perdido entre niños y aulas, totalmente absorbido por tantos detalles curiosos…

El resultado fue algo decepcionante para ellos pues esperaban fotos más estéticas y felices acerca de la escuela pero en mi experiencia fue todo lo contrario, la oportunidad de fotografiar el ambiente de esas aulas y conocer la historia que había detrás me pareció algo fascinante y que pocos extranjeros pueden acceder a ello.

Buddhist stupa in the Tibetan part of Sichuan province sited in natural environment by foggy cloudy mountains

Viaje al lejano oeste, Garze

Fotos de mi viaje en 2020 al oeste de Sichuan.

Garze es un lugar donde el tiempo pasa más despacio que en el resto del mundo, donde las carreteras se quiebran por llegar y los viajeros que conseguimos hacerlo, quedamos maravillados por los paisajes y la vida de tradiciones puramente tibetanas en esta pequeña ciudad.

Garze ha envejecido en la forma que lo hacen los enclaves que han luchado por resistir el paso del progreso. Muchas de sus viejas casas han desaparecido y ahora sus reconstruidos edificios son completamente insulsos y sin pizca de identidad. Las marañas de cables tapan el cielo, esas calles casi sin terminar y las obras constantes de remodelación que nunca se acaban. Aun así, todavía se puede ver el monasterio budista de Kandze a lo alto de una ladera, y grandes montañas rodeando el valle donde se encuentra la ciudad.

Garze es un pueblo tibetano cerca de la frontera con la provincia autónoma del Tíbet y su población es casi enteramente tibetana donde se siente su religion y tradiciones por todas las calles. Es un espectáculo diario que no estoy seguro cuanto perdurará en el tiempo. Solo doy gracias por haber estado allí a tiempo de ver tal espectáculo cultural